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¿Por qué se escucha música en los ascensores?
Feb14

¿Por qué se escucha música en los ascensores?

Corrían los años 20, cuando en el interior de los ascensores de los rascacielos Estadounidenses, se empezaron a instalar altavoces para poder escuchar, por primera vez, canciones que hiciesen que los usuarios se pudieran evadir del lugar donde estaban metidos. Y es que los ascensores de esa época no tienen nada que ver con los que tenemos en la actualidad. Imaginemos el hipotético caso que hubiese existido en ese momento la Torre Shanghai: los 55 segundos que se necesitan actualmente para subir sus impresionantes 119 pisos, se hubiesen convertido en, ni más ni menos que 21 minutos. ¡Casi nada! No es de extrañar que pusieran bancos dentro de una gran cantidad de cabinas.     El hecho de escuchar música dentro de los ascensores hizo que , en la mayoría de los casos, la gente se pudiese evadir de estar encerrados en un lugar de pequeñas dimensiones, sin vistas al exterior. Sin ningún tipo de dudas, ese era un espacio claustrofóbico donde a no muchos les gustaba encerrarse. La idea de instalar música dentro de los ascensores fue todo un acierto, y ayudó a que más y más personas comenzaran a usar los elevadores como medio de transporte, para desplazarse por los edificios más altos. Fue tal el éxito obtenido, que se decidió implementar el mismo tipo de música en los centros comerciales, tiendas, supermercados, hoteles, aeropuertos, estaciones de metro y ferrocarril,… con el fin de tratar de calmar los ánimos de los visitantes, también en esas situaciones.     El primer proveedor de música ambiental fue Muzak Holdings LLC: esa fue la razón por la que se conoce mundialmente ese tipo de música con el nombre de Muzak. Esta empresa del sur de California se fundó a principios del Siglo XX. Empezaron a crear melodías para ser únicamente escuchadas: nunca cantadas. A parte de eso debían tener la característica de que resultasen agradables a todo el mundo, se escuchasen a un volumen suave, y sirvieran de acompañamiento para aquellos usuarios que subían a los rascacielos. El curioso eslógan de la Compañía fue: “Muzak llena los silencios mortales”. En los años 40 se dieron cuenta que la música Muzak podía ser también de gran ayuda en las fábricas y centros de producción, por lo que la idea se trasladó hasta estos lugares, con el fin de aumentar el rendimiento de los obreros. Está demostrado que algunos tipos de música ambiental hacen que aumente la productividad en las industrias, o que nos estemos más tiempo recorriendo una tienda, y comprando más.     Hoy en día, es bastante extraño escuchar música dentro de los ascensores, a no ser que se...

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La energía solar: lo último en ascensores inteligentes.
Ene31

La energía solar: lo último en ascensores inteligentes.

No descubro nada nuevo, si digo que uno de los últimos lugares donde nos gustaría estar, si se va la luz en nuestra comunidad de vecinos, es dentro del ascensor. Probablemente no has pensado en ello, pero… ¿no sería mucho mejor, que los ascensores funcionaran con energías renovables, como puede ser la energía solar? ¿No sería una buena forma de abaratar los gastos de escalera?     La verdad es que lo que hasta hace poco nos podía parecer ciencia ficción, ahora es totalemte factible, ya que se ha conseguido que los paneles solares hayan disminuido de tamaño pudiéndose colocar en cualquier lugar, su precio sea mucho más competitivo y tengan capacidad para generar y acumular mucha más energía que años atrás. El mundo tiende a moverse cada vez más en torno a las energías de fuentes renovables. Las empresas, tanto públicas como privadas, están empezando a buscar alternativas al petróleo, gas y carbón, para poder construir edificios ecológicos donde la vida en ellos sea sostenible y barata. Estas alternativas no son otras que la energía solar, y en menor medida, la energía eólica, sobre todo en paises del norte de Europa, donde no se ve el sol todos los días.     Una parte muy importante de la construcción de un edificio corre a cargo de los fabricantes de elevadores. Precisamente los ascensores son los que hacen posible que existan estructuras de más de cuatro o cinco alturas, por lo que este tipo de empresas están desarrollando productos para adaptarse al cambio que esta sufriendo y sufrirá en un futuro no muy lejano, la industria de la construcción.     Cuando hablamos de ascensores inteligentes, nos debemos centrar en los avances que se han hecho a nivel de la gestión energética de los edificios. Aparatos que se autoabastezcan a través de energía cien por cien renovables, con placas solares colocadas en la parte superior de las edificaciones, y conectadas a los ascensores, que harán que ahorremos energía y reduzcamos a la mitad los costes. Sistemas en los que no sea necesario utilizar mucha electricidad de golpe, para poner en funcionamiento el elevador, y que ésta pueda llegar a regenerarse con la fricción del desplazamiento, de bajada y subida, a través del hueco del ascensor. Todo esto unido a las luces led en modo de espera, que aumentan su intensidad cuando la cabina se encuentra ocupada, harán que los ascensores sigan siendo un elemento indispensable en nuestro día a día, pero con un coste reducido.     En un momento en el que es de vital importancia ir en cabeza de las energía renovables, el futuro escenario energético global...

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Ascensores para usuarios atípicos: los vehículos
Ene17

Ascensores para usuarios atípicos: los vehículos

Tal y como vimos en nuestro anterior artículo, en el que hablamos de la Falkirk Wheel, no todos los ascensores son utilizados para el desplazamiento de personas o cargas. En el día de hoy te queremos enseñar como los ascensores de vehículos, consiguen facilitarnos la vida, aprovechando mucho más el espacio del que disponemos.     El tema de las plazas de aparcamiento en algunas de nuestras ciudades es un problema. El aumento del parque automovilístico, sumado al también aumento de habitantes por metro cuadrado, hace que encontrar un trozo de calzada donde dejar nuestro coche se convierta, en muchos lugares, en un acto heróico. Hasta la fecha, los solares de dimensiones reducidas, obligaban a hacer garajes con pocas plazas, o a destinar el escaso espacio de las parte de los sótanos únicamente a trasteros. El lugar que ocuparía una rampa, en muchas ocasiones estrecha, angosta y con giros imposibles para la maniobrabilidad de un vehículo, no ayudan nada a que se destine la parte más baja del edificio a la construcción de un garaje. No hay una medida estándard para este tipo de montacargas. Las dimensiones pueden adaptarse al espacio del lugar donde va a estar ubicado el edificio residencial, y a las necesidades del arquitecto. De todas formas, se exigen unas medidas mínimas, en las que impera el sentido común, como es que las puertas al abrirsen, dejen libre la totalidad de la anchura de la cabina, y que la altura de la misma sea superior a dos metros veinte, ya que tiene que permitir la entrada a vehículos altos, como son las furgonetas.     Existen dos tipos de estos ascensores: Los que podemos encontrar en garajes públicos de grandes ciudades, en los que está terminantemente prohibido estacionar el vehículo con ocupantes en su interior. Los que encontramos en las comunidades de vecinos, en los que pueden subir también personas. El desplazamiento entre plantas se puede realizar mediante mando a distancia desde dentro de la cabina, facilitando así la maniobra de aparcamiento. Las medidas de seguridad son, evidentemente, mucho mayores que en los anteriores.   Sabemos que, instalar ese tipo de ascensores en nuestras viviendas, nos facilitan la vida, ya que evitan las maniobras complicadas, y en un lugar relativamente pequeño se puede construir un mayor número de plazas de parking, pero no todo son ventajas: El disponer de tener ascensores en una finca, conlleva un mayor recibo mensual de gastos de escalera. Contar con una buena empresa, que realice con total garantía las revisiones periódicas, es algo esencial. También debemos tener en cuenta que aumenta el consumo eléctrico del edificio. Un ascensor de estas características...

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La Falkirk Wheel: el espectacular ascensor de barcos escocés
Ene04

La Falkirk Wheel: el espectacular ascensor de barcos escocés

Si eres una de esas personas que piensa que, un ascensor solamente se utiliza para desplazar a gente u objetos en edificios y atracciones turísticas, en el post de hoy vamos a echar tu teoría por los suelos, ya que en Escocia existe un elevador de embarcaciones de lo más curioso… y ¡de lo más práctico!     La Falkirk Wheel, que así es como se llama dicha estructura, es un ascensor de barcos que une el Canal Forth & Clyde con el Canal Union. Como ya sabes, es del todo habitual que en diferentes canales navegables existan diferentes niveles de agua. El problema nos lo encontramos cuando dos de esos canales se encuentran juntos. Lo normal en estos casos es contruir esclusas en todos aquellos lugares en los que es susceptible el tránsito de embarcaciones. Así es como, durante muchos años, se solventó el problema entre estos dos canales escoceses, hasta que en el año 1933 se decidió quitar las 11 esclusas que se encontraban en la zona, para rellenar con tierra la parte media de dichos canales. Evidentemente, la navegación se vió interrumpida, y con ella el paso de personas y mercancías, que a partir de esa fecha, se tuvo que realizar a través de medios terrestres. A finales del S.XX se decidió volver a abrir la zona al tránsito de embarcaciones, ya que se puso en marcha la necesidad de retomar el tráfico fluvial entre Glasgow y Edimburgo. Así que, después de tener encima de la mesa muchos proyectos, finalmente en el año 2002, se inauguró la Falkirk Wheel, uno de los prodigios de la ingeniería de todos los tiempos.     La Falkirk Wheel es una estructura de acero, colocada en un lugar estratégico entre el Canal Forth & Clyde y el Canal Union, con dos brazos giratorios gigantes, que transfieren los barcos entre esos dos canales, salvando los 25 metros de diferencia de altura que existen entre uno y el otro. El diámetro de esa especie de rueda es de 35 metros. El eje que la sostiene tiene unos 28 metros de largo por casi 4 metros de diámetro. Los cuatro cajones, instalados en los brazos, contienen 250,000 litros de agua. Cada uno de estos tanques, ubicados en la parte superior e inferior de la estructura, cuentan con puertas totalmente herméticas, y tienen la capacidad para poder transportar, a la vez, cuatro barcos de 20 metros de eslora. Los brazos siempre están en equilibrio, ya que gracias al principio de Arquímedes, los cajones pesan siempre lo mismo, transporten o no transporten embarcaciones en su interior. Esto le permite girar 180 grados en solo cinco...

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El Coliseo Romano: los ascensores que te subían a la arena
Dic05

El Coliseo Romano: los ascensores que te subían a la arena

Las luchas de gladiadores eran uno de los espectáculos deportivos de la antigüedad. Más o menos, podríamos compararlo con el fútbol de hoy en día: contaban con entrenadores, gerentes que financiaban a las cuadrillas de luchadores, grandes estrellas, fanáticos,… En el Coliseo Romano la audiencia se separaba por zonas, siguiendo las reglas escrupulosas de la jerarquización de la sociedad de aquellos tiempos: emperadores, senadores, nobles y ricos ocupaban los mejores asientos, los que estaban cerca de la arena; en la parte media del anfiteatro se sentaban los hombres; las mujeres, los pobres y los esclavos tomaban asiento en la zona más alta del edificio.   El Coliseo de Roma, llamado también Anfiteatro Flavio, se empezó a levantar en el año 70 d.C. gobernando Vespasiano, concluyendo las obras en el 80 d.C., justo un año más tarde de que Tito fuese coronado Emperador. Para su construcción se utilizaron bloques de mármol travertino, hormigón, madera, piedra y estuco. Inicialmente contaba con un aforo de 50.000 personas, colocadas en ochenta filas de gradas. Cabe destacar la compleja distribución del subsuelo, llamado Hipogeo, donde se encontraban las estancias para los animales salvajes, los lugares de espera de los gladiadores hasta que saltaban a la arena o las mazmorras, donde se colocaban todos aquellos presos que “participaban” en el sanguinario espectáculo. En la actualidad sólo se conserva un tercio de la estructura original, ya que los terremotos y el vandalismo, han hecho estragos en estos últimos 1500 años. Pero ¿alguien sabe cómo transportaban del hipogeo a la arena, tanto a las personas como a los animales? Se utilizaban rampas, y 28 ascensores colocados de la siguiente manera: 14 en la fila que daba al lado sur, y otros 14 en el norte. Éstos se accionaban mediante cabrestrantes: un torno con un eje vertical, unido a las cuerdas que sujetaban la cabina, que desplazaban los 300 kilos que pesaba ésta, a una altura de 7 metros. El sistema es muy parecido al que ideó Arquímedes, y del que hablamos en un anterior artículo de este blog. Tanto esas rampas como esos ascensores fueron un prodigio de la ingeniería: estaban camuflados en lugares estratégicos, desde donde una trampilla “escupía” a bestias salvajes para luchar en espectáculos de caza y ejecutar sentencias de muerte. Para accionar manualmente cada uno de esos elevadores, se necesitaban unas 11 personas. En las crónicas de la época, cuentan como 200 esclavos se dedicaban a estos menesteres en cada una de las jornadas.   Desde hace un par de años, cualquiera de los 5 millones de turistas que visitan el Coliseo anualmente, pueden también ver una fiel reproducción de uno de estos...

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Los ascensores Art Deco: cuando un medio de transporte acaba siendo una obra de arte.
Nov22

Los ascensores Art Deco: cuando un medio de transporte acaba siendo una obra de arte.

Para la mayoría de los mortales que usamos a diario los ascensores, sus puertas son sólo paneles sin ningún tipo de gracia, a los que miramos fijamente esperando que se abran, para pasar a través de ellos y que la cabina nos transporte a la planta que deseemos. Si hiciésemos una encuesta sobre el aspecto físico de un ascensor, justo en el momento en el que lo dejamos, nos daríamos cuenta que nadie se fija en nada más allá de si su interior es de cristal u opaco. Cabría la posibilidad de que alguno de ellos, seguramente pocos, pudiesen dar algún tipo de información sobre el material del que está hecha la puerta y las paredes, y casi nadie sabría explicar si la iluminación es de leds o de fluorescentes. Están tan metidos dentro de nuestra vida, que pasan desapercibidos. Pero no ocurre esto con todos: si esa misma encuesta la realizásemos a los usuarios que acaban de utilizar un ascensor Art Deco, seguro que la cosa cambiaría.     El Art Deco es un movimiento artístico de principios del siglo XX que tuvo como origen la Exposición Universal de París del año 1900, y que se extendió rápidamente por el resto del mundo. Fue en esos años cuando se incrementó el número de edificios altos, dando pie a la instalación de ascensores que en muchas ocasiones, seguían la moda de la época. Los miembros de las clases más altas pedían a arquitectos y diseñadores exclusividad y originalidad en sus viviendas y oficinas.     Uno de los países en los que el incremento de este tipo de arquitectura tuvo más auge, fue en los Estados Unidos de América. En la ciudad de Nueva York, existe aún en la actualidad, una ingente cantidad de rascacielos cuyas filigranas, hechas con metal o diferentes clases de madera, en las puertas e interior de sus ascensores son realmente fabulosas. Tres de los edificios más famosos del mundo, levantados todos ellos en esa gran urbe, son un claro ejemplo de esta forma de concebir el arte hace ahora un siglo.     El Radio City Music Hall se construyó en los años 30. Gracias al trabajo del arquitecto Edward Durell Stone y el diseñador de interiores Donald Deskey, el lobby de Radio City es uno de los más emblemáticos en el mundo de las artes escénicas. Las puertas de los ascensores no parecen demasiado sofisticadas en su parte exterior, pero cuando se abren, exhiben la la belleza que se encuentra en su interior: paneles de madera, dibujados cuidadosamente gracias a la marquetería, en los que hay escenas de la mitología clásica. Como curiosidad,...

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Los ascensores de la Torre Eiffel: uno de los elementos más importantes de la mayor atracción turística de París.
Nov08

Los ascensores de la Torre Eiffel: uno de los elementos más importantes de la mayor atracción turística de París.

La Torre Eiffel, una de las estructuras hechas en hierro más grandes del mundo, fue construida en el año 1887 en conmemoración de la Exposición Universal que tuvo lugar en París en 1889. Con unos impresionantes 324 metros de altura y 125 metros de lado, este monumento es visible desde toda la ciudad, y es visitado por más de 7 millones de turistas todos los años.     La Torre cuenta con tres niveles: en el primero se puede visitar un pequeño museo donde admirar su historia desde su construcción hasta la actualidad. Tanto en éste como en el segundo piso es donde se encuentran los restuarantes y los buffets para poder tomar un tentempié mientras se admira de unas vistas increíbles de la ciudad. En la tercera planta, a 276 metros de altura, hay un mirador y una champañería dónde poder degustar el auténtico champán francés a una altitud de vértigo.     Debido a la altura de la estructura, subir hasta lo alto es una hazaña al alcance de unos pocos, por lo que Gustave Eiffel, el ingeniero que diseño la Torre, ideó inicialmente 5 ascensores de pasajeros (6 en la actualidad) que hacían la visita mucho más llevadera. La construcción de ascensores para llegar al primer nivel fue relativamente sencilla, ya que las cuatro patas de la Torre eran tan anchas en su parte inferior, que pudieron albergar las guías verticales, donde apoyar la cabina de cada uno de los cuatro ascensores hidráulicos que se construyeron en 1889, y que fueron mejorados y modernizados 10 años después. En los años 80 se cambiaron por modelos eléctricos mucho más seguros, y se añadío un montacargas de cuatro toneladas en el pilar orientado hacia el Sur.     El quinto ascensor, también hidráulico, entró en funcionamiento el primer año en el que la Torre Eiffel se abrió al público, y se instaló para llevar hasta el segundo y tercer nivel a los visitantes. Este ascensor fue un hito de la ingeniería, ya que éste contaba con pistones ni más ni menos que de 80 metros de longitud, que se accionaban con una bomba hidráulica. El problema con el que contaba este elevador es que únicamente podía estar en funcionamiento en verano, ya que en temporada de frío, se acababa congelando el interior de los pistones. Todo aquel que visitaba la Torre, si lo hacía en invierno, tenía que subir hasta la zona más alta de la estructura, a pie. En 1983, se optó por reemplazarlo por uno eléctrico. Actualmente se pueden ver, tanto los pistones como la bomba hidráulica, en el museo del primer piso.     Como...

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¿Sabes cuál es la historia de los ascensores?
Oct11

¿Sabes cuál es la historia de los ascensores?

Si nos ponemos a pensar en un ascensor, en nuestra mente aparecen imágenes de habitáculos de acero inoxidable, números digitales y botoneras modernas. Nada más lejos de nuestra imaginación: los ascensores no son un invento actual. Aunque nos parezca imposible, los mecanismos utilizados para transportar carga han existido durante más de 2000 años.   Los primeros ascensores eran plataformas abiertas, suspendidas gracias a unas cuerdas de cáñamo que permitían mover la carga de forma vertical. Estos rudimentarios elevadores eran accionados por personas y animales. El primer ascensor del que se tiene constancia, lo creó el matemático Arquímedes en el año 236 a.C. En la Antigua Roma, se utilizaban estos artilugios, con el fin de mover de un lado a otro agua, materiales de construcción, y otros muchos objetos pesados. Como ejemplo de esto tenemos el Coliseo: su interior albergaba un complejo sistema subterráneo de habitaciones, corrales con animales y túneles. Tanto los pasadizos, como las estancias, así como la arena del anfiteatro estaban situados en diferentes niveles, por lo que se utilizaban plataformas móviles colocadas en ejes verticales, que facilitaban el transporte de los gladiadores y los animales hacia la superficie.   En cuanto a los ascensores ocupados por pasajeros, aunque de forma muy puntual, se empezaron a utilizar a partir del S.XVIII. Uno de los primeros en tenerlo fue el Rey Luis XV, cuando decidió colocarlo en Versalles. Este ascensor tenía la finalidad de unir de forma discreta, las habitaciones del segundo piso, donde vivía su amante, con las del primer piso, el lugar donde se encontraban las estancias reales. Tecnológicamente hablando, este ascensor no era mucho más evolucionado que el que podíamos encontrar en el Coliseo Romano: subía y bajaba gracias a unos cuando hombres accionando unas cuerdas, situados en la parte interior de una de las chimeneas de palacio. Pero no fue hasta el S.XIX cuando dos arquitectos británicos, Burton y Hormer, construyeron una plataforma en el centro de Londres, que subía y bajaba gracias a un complejo sistema a vapor, el cual transportaba a los turistas hacia una altura considerable, con la finalidad de poder admirar las espectaculares vistas de las ciudad. La verdad es que este “mirador” fue un auténtico logro, ya que hasta la fecha, y debido a la gran cantidad de accidentes que se producían, nadie se atrevía a subir en semejantes artilugios.   De todas formas, la persona que resolvió el problema de la inseguridad en los ascensores, haciendo posible la construcción de edificios altos, fue Elisha Otis: el inventor del ascensor tal y como lo conocemos hoy en día. En 1852, Otis desarrolló un diseño de elevadores con un sistema...

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El original “ascensor tanvía” del Gateaway Arch de St. Louis
Sep27

El original “ascensor tanvía” del Gateaway Arch de St. Louis

¿Has estado en alguna ocasión en la histórica ciudad de St. Louis en Estados Unidos? Si alguna vez tienes la suerte de poder visitarla, aparte de pasear por el Río Mississipi, no dejes de admirar el Gateaway Arch: el monumento construido por el hombre, más alto de todo el país.     Este imponente armazón forma parte del Memorial Expansión Nacional de Jefferson, un parque de 37 hectáreas dedicado a diferentes momentos históricos de la ciudad. El Gateaway Arch conmemora la figura Thomas Jefferson, y la colonización hacia la parte occidental del país. Para ello, el arquitecto Eero Saarinen, ideó una impresionante estructura de acero inoxidable, de 192 metros de altura, y cuya forma en arco, hace de éste uno de los monumentos más originales de todo el mundo. Su construcción terminó en el año 1965, y costó la nada desdeñable cifra de 13 millones de Dólares de la época.     El monumento ofrece una increible vista panorámica en su parte más alta, a la que se accede con dos originales “ascensores – tranvía” diseñados por Dick Bowser. Este futurista ascensor está formado por 8  pequeñas cápsulas para cada uno de los elevadores, capaces de transportar a más de 200 personas a la hora. Su reducido interior, completamente blanco, tiene capacidad para subir a cinco personas, que lastran el habitáculo manteniéndolo en posición vertical, y una pequeña ventana, por la cual se puede observar el arco desde dentro. Cada una de ellas tiene capacidad para girar aproximadamente 155 grados durante el viaje, y es capaz de realizarlo en nueve minutos, incluyendo la carga y descarga de pasajeros en ambas direcciones.       Una vez el tranvía llega a la zona superior, los visitantes pueden permanecer en el mirador, formado por 32 ventanas rectangulares, y desde donde se puede admirar unas vistas excepcionales: hacia el este el Río Mississipi, Illinois y grandes extensiones de las afueras de la ciudad, y hacia el oeste la ciudad de St. Louis.     La verdad es que viendo el Gateaway Arch, cuesta creer que en su interior puedan desplazarse un par de ascensores. Este es un claro ejemplo de cómo avanza esta industria, para poder llegar a lo más alto de los edificios, independientemente de la forma que éstos...

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El ascensor del One World Trade Center: 500 años de historia de Manhattan resumida en 47 segundos
Jul05

El ascensor del One World Trade Center: 500 años de historia de Manhattan resumida en 47 segundos

En el mismo lugar donde se erigían las Torres Gemelas en Nueva York, se ha construido uno de los edificios más espectaculares del mundo: el One World Trade Center. Con sus imponentes 104 pisos y sus 541 metros de altura, incluida su inmensa antena de telecomunicaciones, la Torre de la Libertad es el edificio más alto de todo Norte América.     En la planta 102 de la construcción se levanta uno de los miradores de la ciudad: un lugar acristalado, donde pasar parte de la jornada admirando la ciudad de Nueva York a vista de pájaro. Para acceder al One World Observatory, previo pago de una entrada de $32.00, podemos usar cualquiera de los 5 ascensores que unen la Planta Calle con la 102. Los ascensores, cuyas paredes (a excepción de la puerta) están cubiertas por 9 pantallas de 75 pulgadas de alta deficinión, se desplazan a una velocidad de 10 metros por segundo. 47 segundos de recorrido amenizado por un “Time Lapse” donde poder ver los últimos 500 años de historia de la ciudad.     El “paseo histórico” comienza en el mismo momento en el que se pone en funcionamiento el ascensor en la Planta Calle. Ambientado en el año 1500, éste emerge de dentro de las rocas y las aguas pantanosas que habían en la actual Manhattan, antes que los seres humanos decidiesen ir a vivir a la isla. En los años 1600 un grupo de colonos comienzan a habitar, de manera discreta, los prados del territorio. Ya en el año 1700 se aprecia como la costa se expande hacia el sur de la ciudad, y como poco a poco ésta se va convirtiendo en una pequeña urbe, en la que rudimentarios cargueros atracan en su puerto. En el Siglo XIX los pasajeros pueden ver la construcción del Puente de Brooklyn, y se puede apreciar como los edificios, cada vez más y más altos, comienzan a salpicar el horizonte. Un siglo después, ya se ve la costrucción del Puente de Manhattan, y como los rascacielos se apoderan, de repente, de la totalidad del paisaje. Durante 4 segundos la Torre Sur del World Trade Center aparece en la pared de mano derecha del ascensor, para luego devanecerse sin dejar rastro. En los momentos finales del vídeo, antes de llegar al piso 102 situado a 386 metros de altura, los visitantes quedan engullidos por los andamios, y las plantas diáfanas de oficinas de la Torre Libertad.     Los ascensores del One World Trade Center son el claro ejemplo de cómo se puede llegar a transformar un monótono, y en muchas ocasiones claustrofóbico viaje, en una experiencia...

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La Torre Shanghai y el ascensor más rápido del mundo
May10

La Torre Shanghai y el ascensor más rápido del mundo

¿Te has parado a pensar qué es lo que solemos hacer en el momento en el que nos subimos a un ascensor?: unos tenemos una pequeña charla con el vecino que está justo al lado nuestro; otros escuchamos la música que suena dentro de la cabina; los que tienen la suerte de que les llegue internet a un sitio tan cerrado, miran sus mensajes de Whatsapp,… Eso no ocurre si tienes la fortuna de visitar la Torre Shanghai, y subirte en su espectacular ascensor. Allí sólo podrás hacer dos cosas: relajarte para poder disfrutar de semejante experiencia, o coger la cámara y grabar la totalidad de su vertiginoso recorrido.     La Torre Shanghai se encuentra en China, tiene una altura 632 metros y actualmente está considerada uno de los cuatro edificios más altos del mundo, siendo Burj Khalifa de Dubai, con sus 830 metros, el más alto de ellos. Su ascensor fue galardonado oficialmente a finales del año 2016, con el título del más rápido del mundo, por el Guinness World Records.     Si visitas alguna vez Shanghai, no dejes de subir al mirador de la Torre. Admirarás toda la ciudad a vista de pájaro, desde su mirador situado en la planta 119, y gracias al ascensor construido por Mitsubishi Electric, podrás experimentar la sensación de desplazarte a 73,8 km/h, que es casi la misma velocidad que alcanzan montañas rusas como el Stampida de Port Aventura. Este veloz ascensor se desplaza gracias a un operador, que controla en todo momento la velocidad de desplazamiento entre plantas, y que es el que activa el dispositivo que hace que la cabina acelere hasta alcanzar los casi 21 metros por segundo a medida que sube o baja por la parte central del edificio.     A pesar de que los detalles de cómo el ascensor se desplaza tan rápido no han sido revelados, la empresa declaró en su día que para llegar a alcanzar una velocidad tan elevada, se tuvo que desarrollar una nueva maquinaria con los últimos avances tecnológicos. Se aumentó el rendimiento de tracción de la máquina, y se mejoraron los dispositivos de seguridad como el regulador de velocidad, el dispositivo de freno y el amortiguador. Esto es lo que permite que que el ascensor viaje desde el sótano de segundo nivel hasta el piso 119 en tan sólo 53 segundos, y con esas velocidades, lo más complicado de conseguir por parte de los ingenieros es lograr una óptima aclimatación de los pasajeros debido al cambio de presión del aire.     Actualmente la mayoría de los ascensores más rápidos del mundo se encuentran en China, y se...

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El ascensor espacial: ¿será realidad en el año 2050?
Abr25

El ascensor espacial: ¿será realidad en el año 2050?

¿Sabías que de la forma que accedemos hoy en día al espacio es extremadamente cara, complicada tecnológicamente y muy costosa para el medio ambiente? Desde hace muchos años, la humanidad ha estado ideando sistemas que redujeran los costes de subir a personas y mercancías al espacio exterior. El primero en tener la idea de construir un ascensor espacial fue un científico ruso, de nombre Konstantin Tsiolkovsky, que se le ocurrió semejante idea por allá el año 1895, mientras admiraba la Torre Eiffel (y es que si en pleno año 2017 la Torre Eiffel sigue siendo una construcción que hace volar la imaginación… ¡ni te cuento lo que debía ser a finales del S.XIX!) Desde esa primera idea hasta nuestros tiempos, el construir un ascensor espacial ha sido más cosa de las novelas de ciencia ficción que de un hecho. Hasta hace poco no habíamos podido encontrar ningún producto lo suficientemente flexible, fuerte y ligero, con el que pudiésemos realizar tan complicada empresa.     Pero esta situación cambió en el instante en el que la empresa japonesa Obayashi Corporation se puso manos a la obra: los nanotubos de carbono serán una realidad en un futuro no muy lejano. Estas nanopartículas están hechas de un material 100 veces más resistente y 6 veces más ligero que el acero, por lo que es el candidato ideal para realizar la estructura de 36.000 km necesaria para subir un ascensor hasta la órbita geosicrónica, que es el punto justo en el que los satélites artificiales siguen la rotación de la Tierra.     Para el año 2050 hay prevista la construcción del ascensor espacial en un punto cercano al Ecuador de la Tierra. Un cable flexible, anclado a nuestro planeta sobre una plataforma flotante del tamaño de un gran petrolero. En el extremo opuesto de dicho cable se construirá un peso que hará de muelle de carga en el espacio, y que estará siempre tenso gracias a la fuerza centrífuga. Para poder desplazarnos de un punto a otro, existirá una cabina que se desplazará por él usando levitación magnética o rodillos imantados, y que tendrá capacidad para poder transportar toneladas de material o personas a la órbita, en tan sólo una semana.     Aunque un proyecto de tal envergadura tenga inicialmente un coste de decenas de miles de millones de Euros, a la larga reduciría el precio de transporte de grandes cargas y personas en un 99%. Para que nos hagamos una idea: actualmente, subir 1kg de cualquier cosa al espacio cuesta ni más ni menos que $20.000, mientras que si lo hiciésemos con con el futuro ascensor, el importe sería de...

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